AEOPAS · Informe de riesgos hidroclimáticos · Año hidrológico 2025-2026
4.º Informe de riesgos hidroclimáticos 2025-2026
Cuarto trimestre (julio-septiembre de 2026). Cierre del año hidrológico marcado por un verano extremadamente cálido y un deterioro progresivo de la sequía y la escasez.
59,25 %
Reserva hídrica peninsular a 29/09/2026
56
Unidades territoriales en sequía prolongada
5
Unidades territoriales de escasez en emergencia
136
Municipios con afección al abastecimiento urbano
Contenido del informe
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Ideas claves
Cierre del año hidrológico marcado por un verano extremadamente cálido y un deterioro progresivo de la sequía y la escasez
El cuarto trimestre del año hidrológico 2025-2026 (julio-septiembre) combina una reserva hídrica peninsular todavía superior a la media de los últimos años (33.204 hm³, el 59,25 % de la capacidad total) con un verano extremadamente cálido y precipitaciones escasas e irregulares, que han revertido parte de la mejora registrada durante el invierno y la primavera.
Las olas de calor agotan los manantiales y cauces que abastecen a pequeños sistemas y provocan cortes de suministro
El calor persistente y la falta de lluvias han reducido el caudal de manantiales, tomas fluviales y pequeños embalses justo cuando se alcanzaba la punta de población estival. Aunque no se detectan incidencias graves a gran escala, el seguimiento del trimestre documenta afecciones al abastecimiento urbano en 136 municipios de 15 provincias: en 28 hubo cortes de suministro o fue necesario recurrir a suministro de emergencia (camiones cisterna, agua embotellada o bombeos) y otros 90 aplicaron restricciones obligatorias o quedaron incluidos en una declaración de alerta. Los fallos se concentran en sistemas pequeños, con una sola captación y sin capacidad de regulación, en Galicia, la cornisa cantábrica, las cabeceras del alto Ebro y el interior peninsular.
Las olas de calor se consolidan como riesgo hidroclimático de alto impacto, con récords históricos y una conexión cada vez más visible con la demanda de agua
El verano de 2026 ha sido el más cálido de la serie en España (24,5 °C, 2,4 °C por encima de la media 1991-2020), con 61 días en ola de calor, y septiembre fue el más cálido en la España peninsular desde 1961 (+3,4 °C), con máximas de 44,4 °C en Morón de la Frontera. El impacto sanitario es el más alto desde 2015, con 5.232 muertes atribuidas al calor según el sistema MoMo. Empieza a vislumbrarse, además, una conexión directa entre el calor y la demanda de agua: el consumo del Canal de Isabel II en julio fue un 10 % superior al de 2025 y el más alto desde 2015, creció un 15 % en la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona y un 4,5 % en la provincia de Castellón, y en municipios con fuerte población estacional llega a multiplicarse por cinco, como en Portomarín (Lugo). Junto al calor, las lluvias torrenciales en Cartagena o el Júcar y los daños en el acueducto Tajo-Segura evidencian la vulnerabilidad de las infraestructuras de abastecimiento y saneamiento.
Julio de 2026, el mes más cálido de la serie histórica, empatado con 2022, y el julio más seco desde 1961
Julio superó en 2,6 ºC la temperatura media del período de referencia (1991-2020), con solo 4,6 l/m² de precipitación, el 26 % del valor normal. Agosto fue el sexto más cálido desde 1961 (+1,4 ºC) y septiembre registró todavía una ola de calor entre los días 2 y 7, con 16 provincias afectadas.
Un verano prolongado, con cuatro olas de calor
Las condiciones veraniegas se extendieron durante cuatro meses, uno más que la estación en el calendario, con cuatro olas de calor en verano y una quinta a comienzos de septiembre: la más extensa afectó a 42 provincias y una de ellas alcanzó una anomalía máxima de 10,6 ºC.
La reserva hidráulica peninsular se mantiene por encima de la media, con fuertes contrastes territoriales
La reserva supera en un 17 % la media de los últimos 5 años y en un 15 % la de los últimos 10 años, y se sitúa algo más de 4 puntos porcentuales por encima del mismo período de 2025 (55 %), aunque persisten demarcaciones con baja acumulación, como el Ebro (46 %), el Segura (50,1 %) o el Duero (51,4 %).
Empeoran los escenarios de escasez a lo largo del verano
En septiembre de 2026 (dato provisional, a falta de las Cuencas Internas del País Vasco), 5 UTE se encuentran en emergencia (2 en el Ebro, 1 en el Duero, 1 en el Miño-Sil y 1 en el Guadiana, la Mancha Occidental), frente a 1 en julio y 2 en agosto. La población residente en municipios en emergencia pasa de 477.472 habitantes en julio a 1.134.830 en septiembre (cifra que aún no incluye la Mancha Occidental), más del doble, y supera los cerca de 680.000 del cierre del año hidrológico anterior.
Fuerte aumento de las unidades territoriales en sequía prolongada
Las Unidades Territoriales de Sequía en sequía prolongada pasan de 10 en julio a 41 en agosto y 56 en septiembre de 2026, frente a las 15 de septiembre de 2025, por las altas temperaturas persistentes y la falta de precipitaciones durante la mayor parte del período estival.
La evolución del trimestre deja focos claros de vulnerabilidad:
- Demarcación del Ebro, con 2 UTE en emergencia y reservas (46 %) por debajo de la media de los últimos 5 y 10 años.
- Demarcaciones del Duero y del Miño-Sil, con una UTE en emergencia cada una pese a superar la media de reservas, por la falta de lluvias estivales y el aumento del consumo.
- Demarcación del Guadiana, con la UTE de la Mancha Occidental en emergencia durante todo el trimestre pese a que sus embalses superan el 72 % de su capacidad.
- Galicia, la cornisa cantábrica y León, con cortes de agua y abastecimiento mediante camiones cisterna en pequeños sistemas con una sola captación; en León, la Diputación atendió a 26 localidades, cuatro de ellas por falta de caudal.
- Islas Baleares, con reservas en descenso hasta el 36 % en septiembre y precipitaciones un 30 % por debajo de la media.
Islas Baleares: reservas en descenso al cierre del verano
Las reservas del archipiélago bajan del 38 % en agosto al 36 % en septiembre, con una precipitación media de 47 l/m² frente a los 68 habituales; en agosto, de las diez Unidades de Demanda, 2 estaban en normalidad, 5 en prealerta y 3 en alerta.
La mejora hídrica del invierno ha sido coyuntural, no estructural
Las reservas acumuladas durante el invierno y la primavera no han evitado el deterioro de la situación al final del verano, lo que confirma que persisten los problemas estructurales de gestión del agua, especialmente en los territorios con déficit histórico o sobreexplotación de acuíferos.
Análisis de la situación climática y previsiones
El presente informe analiza la situación de sequía que afecta al conjunto del Estado durante el cuarto trimestre del presente año hidrológico. Este trabajo se centra en recopilar y proporcionar información sobre los factores climáticos, patrones de precipitación y sus repercusiones en los recursos y la garantía de satisfacción de las demandas a partir de los datos disponibles de la AEMET, el Boletín Hidrológico Nacional y las distintas administraciones hídricas en sus diferentes escalas desde la perspectiva de los operadores urbanos.
La situación climática del cuarto trimestre y cierre del año hidrológico se resume en un periodo de temperaturas por encima de la media y de precipitaciones escasas resultando en un período predominantemente seco, con un mes de julio extremadamente seco.
De acuerdo con los datos de la AEMET, julio ha tenido un carácter extraordinariamente cálido que supera en 2,6 ºC la temperatura media de julio para el período de referencia (1991-2020). Ha resultado ser el julio más cálido desde el comienzo de la serie en 1961. Julio ha sido de carácter extremadamente cálido en la práctica totalidad del tercio norte de la Península y en su costa mediterránea; en el resto de la misma ha sido predominante el carácter muy cálido.
Agosto superó en 1,4 ºC el promedio normal del período, convirtiéndose en el sexto agosto más cálido desde el inicio de la serie en 1961. El carácter muy cálido de agosto fue más marcado en el norte y este de la Península, así como en Baleares. De hecho, fue extremadamente cálido en la mayor parte del tercio este de la Península y en el archipiélago balear.
El mes de septiembre también registró temperaturas altas en la mayor parte de la península. Incluso ya saliendo del período veraniego, septiembre registró una ola de calor entre los días 2 y 7 y con 16 provincias afectadas.
El cierre del año hidrológico ha venido marcado por unas temperaturas altas durante todo el trimestre, superando la media del período. Según la AEMET, el verano (junio-agosto) tuvo un carácter extremadamente cálido, con una temperatura media peninsular de 24,5 ºC, 2,4 ºC por encima del promedio del período 1991-2020, y fue el más cálido de la serie oficial, iniciada en 1961. Según la serie reconstruida desde 1869, no hay precedentes de un verano tan cálido en los últimos 157 años.
La tendencia que se ha venido mostrando con referencia al aumento de temperatura, se ve reflejada en las anomalías de temperatura para el hemisferio norte durante los últimos 20 años, con respecto a la serie 1901-2000. Los datos correspondientes a julio, agosto y septiembre de 2006 a 2026, muestran un claro aumento en la anomalía de temperatura para esos meses a lo largo del período de la serie estudiada. A excepción de algunos años sobre todo durante el mes de septiembre, con anomalías que varían a lo largo de la serie.
Figura 1 Anomalía de temperatura superficial de los últimos 20 años (National Centers for Environmental Information)

En cuanto a las precipitaciones, el inicio del último trimestre del año hidrológico ha resultado extremadamente seco, con un valor de 4,6 l/m², el más bajo para un mes de julio desde 1961, valor que representa un 26% del valor normal del mes del período de referencia. El carácter de la precipitación fue predominantemente seco o muy seco en gran parte de la Península. El carácter húmedo quedó restringido a áreas aisladas del centro y sureste peninsular. Situación que contrasta con las islas Canarias donde predominó el carácter normal, con carácter húmedo en El Hierro y muy húmedo en La Gomera y el norte de Fuerteventura.
El mes de agosto resultó en un carácter húmedo en cuanto a precipitaciones, con un valor de 22,9 mm en todo el territorio peninsular. Esta cifra representa el 106% del promedio normal del mes. La mayor parte de las precipitaciones se debieron a episodios asociados a tormentas, que localmente alcanzaron intensidades muy fuertes, y su distribución fue muy irregular. Las islas Canarias presentaron un carácter muy húmedo con un 114% del valor normal, contrariamente a la situación de las islas Baleares que resultaron en un agosto seco con tan solo un 45% del valor normal para dicho mes.
Según los últimos datos de la AEMET, hasta el 15 de septiembre se habían acumulado en el conjunto de la España peninsular 643 mm en el año hidrológico, un 6 % por encima de lo normal, por lo que este tendrá un carácter normal o ligeramente húmedo.
Figura 2 Porcentaje de precipitación respecto a la media – Verano 2026

De acuerdo con los datos de la AEMET, las variables climáticas, en el cierre del año hidrológico 2025-2026, reflejan cambios que evidencian los efectos del cambio climático:
- Condiciones veraniegas que se han prolongado durante cuatro meses, un mes más que la duración de la estación en el calendario.
- Registro de cuatro olas de calor durante el verano (tres en la Península y Baleares y una en Canarias) y una quinta entre el 2 y el 7 de septiembre, alcanzando una de ellas una anomalía máxima de hasta 10,6 ºC. La ola de calor más extensa llegó a afectar al 65% de las estaciones consideradas y a 42 provincias.
- Verano muy seco en su conjunto (39,6 mm, el 56 % del valor normal), el tercero más seco desde 1961 tras los de 1994 y 2016, con julio como el mes más seco desde que hay registros.
- Precipitaciones irregulares a lo largo del año hidrológico, de las que la mitad se acumuló entre el 15 de diciembre y el 15 de marzo —apenas la cuarta parte del período—, mientras que en los seis meses siguientes (la mitad del período) solo se acumuló una quinta parte del total. Esta distribución evidencia la concentración de las lluvias en un plazo de tiempo relativamente corto.
- Períodos secos más prolongados que denotan la tendencia marcada por el cambio climático de lluvias más concentradas en el tiempo y sequías más largas.
En cuanto a las predicciones para los meses de octubre, noviembre y diciembre de 2026, la AEMET indica que hay una mayor probabilidad de que la temperatura media se encuentre en el tercil más cálido en casi todo el territorio peninsular, islas Baleares y Canarias. La probabilidad de que el trimestre sea más cálido de lo normal alcanza el 70 % en la mayor parte de España, frente a solo un 10 % de que sea más frío. En cuanto a las precipitaciones, el noroeste y centro oeste muestran un carácter húmedo con probabilidades de entre el 50% y 70%. Mientras que el sur y este de la península, junto con las islas Canarias y Baleares se sitúan en el tercil normal.
Figura 3 Predicción estacional de octubre a diciembre de 2026 (AEMET)

H: húmedo, N: Normal, S: seco
Además de estas previsiones, son de gran interés las que lleva a cabo el programa Copernicus de la Comisión Europea, a través de su plataforma Centro Europeo de Previsiones Climáticas a Medio Plazo (ECMWF por sus siglas en inglés), que utiliza e implementa los modelos del Servicio de Cambio Climático (C3S) y el Servicio de Monitoreo Atmosférico.
Así, el pronóstico realizado por el ECMWF, para el trimestre de octubre-noviembre-diciembre concluye que existe una probabilidad media y alta (entre el 50% y hasta el 70%) de que el trimestre sea más cálido de lo normal en prácticamente toda España, sobre todo en el este de la península. Se trata de una probabilidad muy elevada que se acentúa en todo el continente europeo.
Figura 4 Predicción de la categoría más probable de temperatura, octubre-diciembre de 2026 (C3S, Copernicus)

En cuanto a las precipitaciones, el ECMWF concluye que España se encontrará en el tercil normal para casi todo su territorio, a excepción del noroeste con una probabilidad de entre 40-50% de presentar un carácter húmedo. El sur de Europa muestra esa misma tendencia, de tercil normal, mientras que el norte y el este resultarían en más probabilidades de precipitaciones.
Figura 5 Predicción de la categoría más probable de precipitación, octubre-diciembre de 2026 (C3S, Copernicus)

Recursos disponibles
De acuerdo con el último boletín hidrológico consultado disponible, con datos a 29 de septiembre de 2026, los recursos totales embalsados al cierre del año hidrológico ascienden a 33.204 hm3 de una capacidad total de 56.043 hm3, lo que corresponde a un 59,25% del total. El año anterior el total embalsado en esta misma fecha ascendió a 30.827 hm3, un 7,2 % menos que en 2026 (55 % de llenado frente al 59,25 % actual). La vertiente atlántica se encuentra, a 29 de septiembre de 2026, al 62,1 % de su capacidad, mientras que la vertiente mediterránea se sitúa en un 50,5 %.
Figura 6 Recursos hídricos disponibles en las demarcaciones hidrográficas de España. Boletín hidrológico y de los planes hidrológicos, MITECO, hasta 29 de septiembre de 2026

La evolución de la reserva hidráulica peninsular acentúa la disparidad en las precipitaciones al cierre del año hidrológico 2025-2026, comparativamente al mismo período del mismo año. Aun así, mostrando una mejora de la media de los últimos años. De acuerdo con los últimos datos disponibles, correspondientes con el Boletín Hidrológico 39, la reserva hidráulica ha superado en 17% la media de los últimos 5 años y un 15% de la media de los últimos 10 años, lo que supone un volumen total acumulado de 33.204 hm3. Comparativamente al año hidrológico 2024-2025 para el mismo período, el año hidrológico actual también muestra una mejora de 4,2 puntos porcentuales.
El cuarto trimestre de los años hidrológicos anteriores, 2024-2025 y 2023-2024 reflejan períodos de menor disponibilidad de recursos hídricos, que comparativamente para el mismo período del año hidrológico 2025-2026 (Boletín 39), mostraban un 55% y un 47,9% del total de la reserva peninsular respectivamente.
Figura 7 Reserva hidráulica peninsular. Boletín hidrológico, MITECO, Año hidrológico 2025/2026

A nivel de demarcación hidrográfica destacan aquellas que han acumulado un porcentaje significativo de su capacidad hasta la fecha, como la Cuenca del Guadalete-Barbate con un 75,9%, las Cuencas Internas de Cataluña con 73,6%, el Guadiana con 72,1% o las Cuencas Internas del País Vasco acumulando hasta un 71,4%. Por otro lado, se encuentran las demarcaciones con menor acumulación de reservas de recursos hídricos disponibles, entre las que destacan el Ebro con 46%, el Segura con 50,1% o el Duero con 51,4%. En particular, cabe destacar la cuenca del Segura que sigue siendo una de las zonas más delicadas en términos históricos. Aunque actualmente acumula 50,1 %, hace dos años se encontraba en apenas 16,7 %.
Comparativamente durante las mismas fechas de septiembre de 2025 y 2026, las demarcaciones de la península muestran una mejora en cuanto los recursos disponibles, en la mayoría de las cuencas clave. Durante septiembre de 2025, a excepción de las Cuencas Internas de Cataluña, ninguna alcanzaba el 45% de recursos disponibles mientras que, durante ese mismo período en 2026, alcanzan y superan el 60% y 70%, destacando el Guadalete-Barbate con un 75,9 % (Figura 8).
Figura 8 Evolución de los recursos disponibles a finales de septiembre de 2025 y de 2026 en demarcaciones hidrográficas de la península ibérica. Boletín Hidrológico Nacional. MITERD.


Considerando el porcentaje de la reserva hídrica de los últimos 5 años, se observa que una gran parte de las demarcaciones han superado la media acumulada destacando la cuenca del Guadalete-Barbate con un 49,8% más, el Guadalquivir con un 45% de acumulación más que la media, o el Guadiana con un 39,2% más. Las cuencas que se han quedado por debajo de esa media son el Ebro, el Cantábrico Oriental y Galicia Costa.
La situación particular de las principales demarcaciones que actualmente se encuentran en situación de emergencia se resume a continuación:
- La cuenca del Ebro registró una disponibilidad de recursos inferior a la media de los últimos 5 años y 10 años, alcanzando tan solo un 46% de su capacidad. Esto ha resultado en que dos UTE se encuentren en situación de Emergencia.
- A pesar de que los recursos de la cuenca del Duero han superado la media de los últimos 5 años y 10 años, con un 51,4% de capacidad total, el período estival y cierre del año hidrológico ha dejado una UTE en situación de Emergencia.
- La cuenca del Miño-Sil deja una UTE en situación de Emergencia, a pesar de que la disponibilidad de recursos supera la media de los últimos 5 y 10 años, superando ligeramente el 58%, esto no ha sido suficiente para hacer frente a las altas temperaturas y como consecuencia al aumento del consumo y de la escasez.
- La cuenca del Guadiana acumula un 72,1 % de su capacidad, por encima de la media de los últimos 5 y 10 años, y aun así mantiene en situación de Emergencia la UTE de la Mancha Occidental.
Situación de sequía
Para determinar el estado de la sequía en las unidades territoriales, se han consultado los datos registrados en cada demarcación hidrográfica en el último informe correspondiente al mes de septiembre de 2026 y representando el cierre del año hidrológico. Actualmente, 56 Unidades Territoriales de Sequía se encuentran en situación de sequía prolongada dentro del conjunto de la España peninsular[1]. Comparativamente con el mismo período de 2025, durante el cual 15 UTS se encontraban en situación de sequía prolongada, la situación para el cierre del año hidrológico presenta una tendencia desfavorable.
Figura 9 Evolución de la situación de sequía prolongada entre julio y septiembre 2026. Fuente: Elaboración propia – Informes de sequía de las Demarcaciones Hidrográficas

La evolución del cuarto trimestre del año hidrológico, como se observa en la Figura 9, ha venido marcada por una tendencia desfavorable en cuanto a la situación de sequía en el territorio, debido a las persistentes altas temperaturas y al carácter seco durante la mayor parte del período estival. Las UTS en sequía prolongada han ido aumentando con el paso del verano, pasando de tan solo 10 en julio de 2026, a 41 en agosto y finalmente 56 en septiembre.
Por otro lado, a escala europea se ha observado un aumento de la sequía sobre todo en el centro, norte y este del continente, durante septiembre de 2026, con extensiones puntuales hacia el norte del continente africano. La situación de sequía en el territorio español refleja los efectos acumulados del período estival y de las altas temperaturas. Se observan áreas de sequía en sur, centro y noreste, además de puntos en el norte peninsular. El Indicador Combinado de Sequía (ICD) señala áreas de alerta y vigilancia por déficit hídrico prolongado, con impactos relevantes en la vegetación y los ecosistemas.
Figura 10 Sequía en Europa. Septiembre de 2026. Observatorio Europeo de la Sequía.

El servicio de monitorización y predicción de sequías de la AEMET muestra un principio de septiembre de 2026 con un carácter entre muy seco y extremadamente seco en casi todo el territorio a excepción de algunos puntos del sureste y noreste peninsular donde la sequía no ha golpeado tan severamente.
Figura 11 Servicio de monitorización y predicción de la sequía mes de septiembre de 2026 (AEMET)

[1] Pendientes los datos de las Cuencas Internas del País Vasco. El Guadiana no tiene UTS en sequía prolongada en septiembre de 2026.
Estado de los indicadores de escasez
En cuanto a la situación de escasez, en septiembre de 2026, de las 222 Unidades Territoriales de Escasez (UTE) —con datos aún pendientes en las Islas Baleares y las Cuencas Internas del País Vasco—, un total de 127 se encuentran en situación de normalidad[2], 28 en prealerta, 12 en alerta y 5 en emergencia (dato provisional). La evolución respecto al mismo periodo del año anterior muestra un empeoramiento de la situación de emergencia respecto a septiembre de 2025. Al cierre del año hidrológico anterior 2024-2025, las UTE en emergencia eran 3, con 17 unidades en alerta y 30 en prealerta.
La población residente en municipios dentro de zonas de emergencia, en el último trimestre del año hidrológico 2025-2026 se sitúa alrededor de los 1.134.830 habitantes.
Figura 12 Evolución de los escenarios de escasez durante el cuarto trimestre del año hidrológico 2025-2026 (julio a septiembre de 2026). Fuente: Elaboración propia – Informes de sequía de las Demarcaciones Hidrográficas

▸ Demarcación Hidrográfica del Ebro
Situación desfavorable
En septiembre de 2026, al cierre del año hidrológico, la cuenca presenta dos UTE en situación de Emergencia. Situación que se muestra desfavorable con respecto al mismo período del año anterior con ninguna UTE en dicha situación.
Hasta la fecha la demarcación presenta:
- 2 UTE en Emergencia (Cuenca del Aragón y Arba, Cuenca del Gállego-Cinca)
- 3 UTE en Prealerta (Bajo Ebro, Cuencas del Tirón y Najerilla y Noguera Pallaresa)
- 1 UTE en Alerta (Ésera)
- 15 UTE en Normalidad
▸ Demarcación Hidrográfica del Duero
Aumento de la situación de escasez
En septiembre de 2026 la demarcación resulta en una UTE en Emergencia. Muestra un aumento de la situación de escasez a medida que avanza el verano, que pasa de ninguna UTE en emergencia en julio a mantenerse una UTE en emergencia durante agosto y septiembre de 2026. Comparativamente al cierre del año hidrológico de 2025, durante el cual ninguna UTE se encontraba en situación de emergencia, el cierre del año hidrológico 2025-2026 muestra una leve desmejoría en cuanto a la situación de escasez.
▸ Demarcación Hidrográfica del Miño Sil
Presión durante el período estival
En septiembre de 2026 la demarcación presenta tan solo 1 UTE en Normalidad, 3 en Prealerta, 1 en Alerta y 1 en Emergencia. La situación se agrava con la presión del período estival, el aumento de la temperatura, la disminución de las precipitaciones y el aumento del consumo.
La comparación interanual muestra la desmejora durante el mismo período, ya que, en septiembre de 2025, tan solo 1 UTE se encontraba en Alerta y el resto del territorio en Normalidad.
▸ Demarcación Hidrográfica del Guadiana
Emergencia persistente
En septiembre de 2026 la UTE de la Mancha Occidental se mantiene en situación de Emergencia, como en julio y agosto, pese a que la demarcación acumula un 72,1 % de su capacidad de embalse.
▸ Demarcación Hidrográfica Illes Balears
Reservas en descenso
Los límites de las Unidades de Demanda de las Islas Baleares, el cálculo del Índice de Sequía Hidrológica mensual y la determinación del escenario de sequía en el que se encuentra cada unidad se establecen en el Decreto 54/2017, de 15 de diciembre, por el que se aprueba el Plan Especial de Actuación en Situaciones de Alerta y Eventual Sequía de las Islas Baleares.
En agosto de 2026, de las diez Unidades de Demanda existentes en el archipiélago:
- 2 unidades se encuentran en situación de Normalidad,
- 5 unidades están en situación de Prealerta, y
- 3 unidades permanecen en situación de Alerta.
Este reparto refleja una situación de tensión en la disponibilidad de recursos hídricos, que requiere un seguimiento continuo de la evolución de los indicadores hidrológicos y de la disponibilidad de recursos para el abastecimiento urbano.
Figura 13 Evolución de los escenarios de escasez en agosto de 2026 en las Islas Baleares. Fuente: Portal del agua de las Islas Baleares.

Durante el cierre del año hidrológico, a septiembre de 2026 las UTE en situación de Emergencia resultan en 5 (dato provisional)[3]. La situación de escasez se vio afectada por el largo verano, olas de calor más frecuentes y el aumento del consumo durante el período estival. La situación de escasez aumenta con el paso del verano, con UTE en Alerta que pasan de 6 a 15 de julio a agosto, como también aumentan aquellas en situación de Prealerta de 37 a 40 durante esos meses. Así también se demuestra en las UTE en Emergencia que pasan de 1 en julio, 2 en agosto y finalmente 5 en septiembre de 2026.
La situación también desmejora en cuanto a la Sequía Prolongada. Al cierre del año hidrológico 2025-2026 56 UTS se encuentran en esa situación. Esta situación desmejora con el paso del período estival que muestra en julio de 2026 10 UTS en situación de Sequía Prolongada, a 41 en agosto y finalmente a 56 en septiembre de 2026.
Tabla 1 Evolución de los escenarios de sequía y escasez en la España peninsular. Fuente: MITERD, Demarcaciones Hidrográficas y elaboración propia.
| Indicadores de seguimiento | 2025 | 2026 | ||||
|---|---|---|---|---|---|---|
| Jul | Ago | Sep | Jul | Ago | Sep* | |
| N.º de UTS en sequía prolongada | 4 | 5 | 15 | 10 | 41 | 56 |
| N.º de UTE en normalidad | 167 | 165 | 152 | 170 | 157 | 127 |
| N.º de UTE en prealerta | 36 | 32 | 30 | 37 | 40 | 28 |
| N.º de UTE en alerta | 8 | 14 | 17 | 6 | 15 | 12 |
| N.º de UTE en emergencia | 3 | 3 | 3 | 1 | 2 | 5 |
| N.º de municipios en emergencia | 132 | 132 | 132 | 83 | 117 | 315 |
| Habitantes en municipios en emergencia | 679.604 | 679.604 | 679.604 | 477.472 | 529.109 | 1.134.830 |
* Dato provisional. Pendientes los datos de las Islas Baleares y las Cuencas Internas del País Vasco. Las cifras de UTE en normalidad, prealerta y alerta, de municipios y de habitantes no incluyen aún la cuenca del Guadiana.
De acuerdo con los indicadores de seguimiento reflejados en la tabla anterior, el cierre del año hidrológico 2025-2026 si bien presentó en julio una leve mejoría respecto a 2025, en agosto y, especialmente, en septiembre ha mostrado una desmejora significativa de la situación. Las UTS en Situación de Sequía Prolongada pasan de ser 15 en septiembre de 2025 a 56 en septiembre de 2026. En cuanto a las Unidades Territoriales de Escasez, durante el inicio del período estival, si bien contaban con la acumulación de recursos hídricos de la primavera y el invierno anteriores, la escasez ha ido aumentando con el paso de las altas temperaturas persistentes y la falta de precipitaciones en la mayor parte del territorio. Las UTE en situación de Emergencia aumentan a 5 en septiembre de 2026 comparativamente con una única UTE en dicha situación al inicio del cuarto trimestre del año hidrológico. La población afectada por la situación de escasez al cierre del año hidrológico 2025-2026 más que duplica la población afectada en julio de 2026. La población afectada por la escasez pasa de 477.472 en julio a más de 1.130.000 en septiembre. Si bien el inicio del cuarto trimestre del año hidrológico 2025-2026 se ha mostrado ligeramente mejor que el inicio del cuarto trimestre del 2024-2025 en cuanto a la población afectada, el cierre de este ha mostrado un aumento significativo de los territorios y de la población afectada por la escasez.
El mapa de la escasez y su relación con los abastecimientos urbanos de la España peninsular (Figura 14) dibuja los principales escenarios en la cuenca del Ebro, del Duero y del Miño-Sil.
Figura 14 Distribución de unidades territoriales de escasez y municipios en situación de emergencia. Septiembre de 2026. Fuente: Informes de sequía de las Demarcaciones Hidrográficas

Se recoge a continuación una síntesis de las principales zonas de emergencia por escasez.
Demarcación del Ebro
La Demarcación del Ebro se ha visto afectada por un verano caluroso que llevó a varias unidades territoriales a declarar la sequía prolongada (8). También se registraron situaciones de alerta, prealerta e incluso emergencia en hasta 2 UTE. Estas situaciones han tenido implicaciones para la gestión de los recursos hídricos disponibles.
Las provincias de Huesca, Zaragoza, Navarra y La Rioja se han visto afectadas por la sequía prolongada. Al cierre del año hidrológico la cuenca contaba con un 46% de capacidad por debajo de su media de los últimos 5 y 10 años.
Demarcación del Miño-Sil
La demarcación hidrográfica, a septiembre de 2026, contaba con 58,3% de su capacidad, un total de 1.768 hm3. A pesar de superar la media de los últimos 5 y 10 años, la falta de precipitaciones estivales provocó una reducción significativa de los caudales. Algunas de las provincias afectadas incluyen Ourense, Pontevedra y Lugo.
Algunos embalses de la cuenca marcaron niveles de agua embalsada por debajo del 30% de las reservas disponibles. La disminución de caudales aumenta la vulnerabilidad de los sistemas e infraestructuras locales que dependen de captaciones fluviales. La situación ha llevado a algunos ayuntamientos a aplicar medidas para reducir la demanda y evitar problemas de suministro a la población.
Demarcación del Duero
Provincias como Palencia, León, Ávila y Segovia se vieron afectadas por la situación de escasez en la cuenca. En septiembre de 2026, la Confederación Hidrográfica comunicó que los embalses de la cuenca se encontraban por debajo de los niveles del año anterior, aunque ligeramente por encima de la media de la última década.
Al cierre del año hidrológico, la cuenca del Duero alcanzaba el 51,4% de su capacidad total y aunque con una media más elevada que los últimos 5 y 10 años, parte del territorio se vio afectado por la falta de precipitaciones resultando en un déficit del abastecimiento urbano en algunas localidades.
[2] No se han computado las 16 UTE en las Islas Canarias y las de las Islas Baleares. Pendientes los datos de las Cuencas Internas del País Vasco. Las cifras de normalidad, prealerta y alerta no incluyen aún las UTE de la cuenca del Guadiana.
[3] Pendientes los datos de las Cuencas Internas del País Vasco.
Situación de la sequía en los abastecimientos urbanos
Fuera del ámbito directo de aplicación y cobertura de los Planes Especiales de Sequía de las distintas demarcaciones hidrográficas, continúan produciéndose situaciones de escasez de recursos hídricos en determinados sistemas de abastecimiento urbano que, en contextos concretos, pueden derivar en alteraciones del servicio o restricciones puntuales del suministro.
Durante el cuarto trimestre del año hidrológico 2025-2026 las reservas se han mantenido por encima de la media en gran parte de las demarcaciones, favorecidas por un invierno húmedo y precipitaciones durante la primavera en buena parte de la Península, aunque el verano extremadamente cálido y seco ha deteriorado la situación de sequía y escasez. El seguimiento de prensa del trimestre, contrastado con los escenarios oficiales de escasez, documenta afecciones al abastecimiento urbano causadas por la escasez de recursos en 136 municipios de 15 provincias. En 28 de ellos hubo cortes de suministro o fue necesario recurrir a suministro de emergencia (camiones cisterna, agua embotellada o bombeos de emergencia); 90 aplicaron restricciones obligatorias de usos o quedaron incluidos en una declaración formal de alerta, y otros 18 estaban en prealerta o con avisos formales de ahorro. El grueso de las incidencias no se localiza en el sureste peninsular, sino en la España húmeda (Galicia y la cornisa cantábrica), en las cabeceras del alto Ebro, en pequeños sistemas del interior y en Baleares.
Desde una perspectiva territorial, el análisis del cuarto trimestre del año hidrológico 2025-2026 muestra afecciones al suministro que se agrupan en varios ámbitos con un patrón territorial común (Figura 15):
- En Galicia, la situación al cierre del año hidrológico muestra una acumulación de 51,8% de la capacidad total de las reservas, que, si bien mejora con respecto al año anterior, mantiene el mismo nivel que hace dos años para el mismo período. No logra mejorar la media de los últimos 5 años (52,6%) y tampoco de los últimos 10 años (56,4%). Esta situación ha provocado que varios municipios de la demarcación alerten de la escasez de recursos sobre todo en Pontevedra y A Coruña. Augas de Galicia declaró el 12 de agosto la alerta por escasez en los sistemas del Lérez–Ría de Pontevedra y del Anllóns–Costa da Coruña (32 concellos y unos 427.000 habitantes), con prohibición de los usos no esenciales, y a mediados de septiembre la mantenía junto con la prealerta en otros 75 concellos. Las interrupciones se concentraron en sistemas pequeños con una sola captación: cortes nocturnos y trasvase de emergencia con cisternas en Santa Comba (A Coruña), bombeo de emergencia en Muros, cisternas en aldeas de Cuntis (Pontevedra) a finales de septiembre y cortes en concellos del rural de Ourense (Leiro, Melón, Nogueira de Ramuín, San Cristovo de Cea, Esgos, A Pobra de Trives y Cortegada), estos últimos en el ámbito de la prealerta del Miño-Sil. A comienzos de octubre, los embalses que abastecen a Vigo (Eiras y Zamáns) estaban en su nivel más bajo del siglo para esas fechas.
- Aunque la cuenca del Miño-Sil presenta mejoras con respecto a la media de los últimos 5 y 10 años, con un total de recursos acumulados del 58,3%, la situación no es favorable con respecto al año anterior o hace dos años cuando las reservas alcanzaban hasta un 65%. La falta de precipitaciones en el territorio y las altas temperaturas han afectado el abastecimiento de agua en la provincia de León, repartida entre el Miño-Sil (Bierzo) y el Duero (Maragatería), donde los embalses perdieron hasta 13 hm3 la semana del 18 de septiembre. Hasta el 18 de septiembre, la Diputación de León atendió a 26 localidades con camiones cisterna o agua embotellada, aunque solo en cuatro la causa fue la falta de caudal (Santa Catalina de Somoza, Quintanilla de Somoza, San Pedro de Olleros y Calzada del Coto, con más de 1,28 millones de litros); en el resto obedeció a averías o a problemas de calidad del agua.
- En las Islas Baleares, de acuerdo con la Conselleria del Mar y del Ciclo del Agua, las reservas se han situado en el 36% durante el mes de septiembre, dos puntos por debajo del 38% del mes de agosto. Aunque la sequía se ha mantenido estable durante el mes de septiembre, las precipitaciones registradas han estado por debajo de la media, mostrando un déficit del 30% para el período. La precipitación media ha sido de 47 litros por metro cuadrado, frente a los 68 habituales para este período. Cuatro unidades de demanda de Mallorca (Artà, es Pla, Manacor-Felanitx y Migjorn) estaban en alerta en septiembre. En Menorca, Maó endureció las restricciones el 17 de julio y el 22 de julio el vaciado del depósito de Malbúger por un pico de demanda dejó sin agua a parte de sus vecinos durante unas tres horas; Es Mercadal aprobó también restricciones con aviso de cortes programados.
- En la cornisa cantábrica, pequeños sistemas con captaciones propias han dependido de suministro externo. En Siero (Asturias), los vecinos de La Figarona costearon camiones cisterna privados (más de 200 euros por cuba) y sufrieron cortes nocturnos, y en Karrantza (Bizkaia) la Diputación transportó unos 250 m³ diarios en cisternas durante agosto. El Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia pidió prohibir los usos no esenciales en 21 municipios de Busturialdea y Lea-Artibai, cuyas cuencas (Oka, Lea y Artibai) estaban en alerta por escasez, y Peñamellera Baja (Asturias) restringió el consumo.
- En las cabeceras del alto Ebro, la caída del caudal de manantiales y captaciones coincidió con la punta de población estival. En el Pirineo oscense hubo cortes nocturnos y cisternas (en el Valle de Hecho, cortes de ocho horas todavía a 30 de septiembre; también en núcleos de Jaca, Graus y Bonansa) y restricciones en Benasque, Sallent de Gállego y Aínsa-Sobrarbe. En Álava, Zuia recibió unas cuatro cisternas diarias y al menos otros cinco municipios decretaron restricciones. En La Rioja, Ezcaray y Santo Domingo de la Calzada mantuvieron restricciones, y las captaciones propias de Santo Domingo seguían secas en octubre.
- En el interior peninsular, los fallos se han producido en pequeños sistemas que dependen de una única fuente. La presa del Pusa (Toledo) quedó prácticamente sin recursos y la Junta de Comunidades activó a finales de agosto un dispositivo de camiones cisterna para Retamoso de la Jara, Espinoso del Rey, San Martín de Pusa y Santa Ana de Pusa, los cuatro municipios de la mancomunidad sin fuentes alternativas. La Diputación de Soria abasteció con cisternas a Alconaba y Cañamaque por falta de caudal, y Segovia declaró el 9 de septiembre la fase de alerta de su Plan de Emergencia ante Sequía al bajar el embalse de Puente Alta del 47 % de su capacidad.
- En Andalucía, la única incidencia documentada en el seguimiento de prensa se localiza en el norte de la comarca de Antequera (Málaga). Con los embalses provinciales en torno al 96 %, Alameda, Mollina, Fuente de Piedra y Humilladero mantienen desde mayo un bando conjunto de restricciones por el estado crítico de los acuíferos carbonatados de los que se abastecen, al que se sumó Villanueva del Trabuco en agosto. El caso muestra que la escasez en sistemas que dependen de aguas subterráneas de recarga lenta no se corrige con la recuperación de los embalses.
Pese al aumento de las situaciones de emergencia por escasez, no se detectan incidencias graves a gran escala sobre los sistemas de abastecimiento urbano en la España peninsular y las Islas Baleares. Sin embargo, el análisis territorializado identifica espacios claramente tensionados en Galicia, la cornisa cantábrica, las cabeceras del alto Ebro, pequeños sistemas del interior (León, Soria, Segovia y Toledo), Menorca y el norte de la comarca de Antequera. El patrón común es la vulnerabilidad de los sistemas pequeños, con una sola fuente o con captaciones sin capacidad de regulación (tomas fluviales, manantiales o acuíferos de recarga lenta), y con redes dimensionadas para la población empadronada que no absorben la punta de demanda estival asociada al turismo y a la población estacional. En su mayoría son sistemas que atienden a menos de 20.000 habitantes y que, por tanto, no están obligados a disponer de un Plan de Emergencia ante situaciones de sequía (artículo 27.3 de la Ley 10/2001, del Plan Hidrológico Nacional), por lo que la escasez se gestiona sin planificación previa, mediante bandos municipales y suministro de emergencia.
La respuesta ha sido mayoritariamente coyuntural (bandos, cisternas, bombeos de emergencia) y su coste recae con frecuencia en ayuntamientos pequeños, diputaciones o en los propios vecinos. En paralelo se ha abierto el debate sobre las respuestas estructurales: la Xunta ha anunciado el plan PEREGA, que según la información publicada sitúa los nuevos embalses como última opción, por detrás de la mejora de las redes, la reducción de pérdidas y la reutilización, mientras que en la comarca de Antequera se reclama la conexión con el embalse de Iznájar, pendiente de autorización. El seguimiento de los próximos trimestres debería comprobar si estas medidas reducen la dependencia del suministro de emergencia.
Figura 15 Municipios con afección documentada al abastecimiento urbano por escasez de recursos hídricos y ámbitos de patrón territorial común, julio-septiembre de 2026. Fuente: elaboración propia a partir del seguimiento de prensa, Augas de Galicia y diputaciones provinciales

Riesgos hidroclimáticos: olas de calor y precipitaciones extremas
Vinculados a olas de calor
El cierre del año hidrológico 2025-2026 estuvo marcado por la consolidación de las olas de calor como el riesgo climático urbano más relevante en Europa y España, con episodios especialmente intensos a lo largo de todo el verano, el más cálido de la serie en España (24,5 °C, 2,4 °C por encima de la media 1991-2020, y 61 días en ola de calor), que se prolongaron en septiembre. Fue el septiembre más cálido en la España peninsular desde 1961 (22,5 °C, +3,4 °C), con una ola de calor entre los días 2 y 7 en la que se registraron 44,4 °C en Morón de la Frontera y 44,0 °C en Sevilla/Aeropuerto el día 3, según AEMET, y hasta 45,7 °C en El Granado (Huelva), según EFE. Como dato relevante, el observatorio del programa Copernicus constató que el mes de septiembre fue el segundo más cálido a escala global (16,27 °C, 0,82 °C por encima de la media 1991-2020), y que en Europa occidental empató con 2023 como el más cálido del registro. El impacto sanitario fue el más elevado de la serie: el sistema MoMo del Instituto de Salud Carlos III atribuyó 5.232 muertes al calor entre mediados de mayo y el 31 de agosto, la cifra más alta desde 2015; el 96 % de los fallecidos tenía más de 65 años.
Figura 16 Anomalías de temperatura del aire en superficie en Europa, septiembre de 2026 (C3S/ECMWF)

Las olas de calor tienen un impacto directo en la demanda de agua en los sistemas urbanos. En efecto, para hacer frente a este fenómeno aumenta el consumo de agua asociado al abastecimiento doméstico, el riego de zonas verdes o el llenado de piscinas, lo que dispara la demanda sobre los sistemas de abastecimiento. Los datos del verano lo confirman: el consumo del sistema del Canal de Isabel II en julio fue un 10 % superior al de julio de 2025 y el más alto desde 2015, y en la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona creció un 15 % desde junio. En municipios con fuerte población estacional el efecto se multiplica: en Portomarín (Lugo) el consumo diario pasa de unos 300.000 a 1,5 millones de litros en verano.
El calor persistente y la falta de lluvias contribuyeron al descenso de embalses y afectaron al consumo en Navarra (cuenca del Ebro), aunque sin restricciones generalizadas. La falta de lluvias ha bajado a mínimos la cota de los embalses y si bien no ha afectado a la distribución para la ciudadanía, sí ha afectado a los cultivos y a la ganadería. La Mancomunidad de la Comarca de Pamplona, que abastece a más de 392.000 habitantes, cerró el verano sin restricciones gracias a la gestión rotatoria de sus tres fuentes (embalses de Eugui e Itoiz y manantial de Arteta), aunque con Itoiz a la mitad de su capacidad y Arteta al 62 %, una situación que el propio operador calificó de «no preocupante pero sí inquietante».
También en la cuenca del Ebro, el período estival con sus altas temperaturas ha resultado en un aumento del consumo de agua potable, asociado a su vez con un aumento de la población en ese período del año. La ausencia de precipitaciones y el incremento considerable de la población en ciertas localidades, especialmente, la primera quincena de agosto, obligaron a los ayuntamientos a aplicar restricciones al consumo. Estas restricciones se deben a la sequía de junio y, especialmente de julio, con una escasez notable de precipitaciones, junto al incremento poblacional en agosto. En Ezcaray, la población pasa de unos 2.000 a cerca de 15.000 habitantes en verano.
Las olas de calor han tenido un efecto directo en la cuenca del Júcar, donde se ha elevado el consumo en un 4,5% en la provincia de Castellón. Este aumento del consumo de agua potable responde a una lógica mayor necesidad de hidratación, mayor frecuencia de las duchas y de riego de jardines y zonas verdes ante las altas temperaturas. También por el uso de sistemas de refrigeración para combatir el sofocante calor.
Hacer frente a las olas de calor cada vez más frecuentes y al aumento de consumo de los recursos disponibles, requiere de medidas como las implementadas en Villanueva de la Concepción (comarca de Antequera, Cuencas Mediterráneas Andaluzas), reduciendo el riego de huertos, llenado de piscinas, e incluso suspendiendo los nuevos suministros en suelo rústico. Además, se ha considerado clave la reparación de averías y la localización de fugas para intentar mantener el nivel de suministro a toda la población.
Pero además de las medidas restrictivas, es importante crear espacios urbanos que actúen como refugio ante el aumento de la temperatura, protegiendo no solo la salud de la población sino también sus recursos. Como en la cuenca del Segura, donde Cartagena activó el proyecto HEATSAFE para prevenir las olas de calor extremo durante los meses más cálidos. La iniciativa combinará acciones informativas, materiales impresos y digitales, actividades comunitarias y colaboración con medios locales para reforzar la prevención y proteger especialmente a la población más vulnerable.
Vinculados a precipitaciones extremas
Una inundación grave en una ciudad no implica necesariamente un problema de abastecimiento, pero sí puede resultar en otros efectos tanto directos como indirectos como son el daño a captaciones o ETAP, turbidez y contaminación de las fuentes de abastecimiento, cortes temporales de suministro o la saturación de las redes de saneamiento.
Durante el trimestre se sucedieron episodios convectivos de gran intensidad horaria con efectos directos sobre los servicios urbanos del agua. El 15 de agosto, una DANA descargó 186 l/m² en dos horas y media sobre Bejís (Castellón); el granizo bloqueó imbornales y la red de drenaje, y en la aldea de Ríos de Abajo se rompieron tuberías de la red de abastecimiento. El 22 de agosto se superaron localmente los 200 l/m² en pocas horas en el Baix Penedès y el Tarragonès, con unas 400 personas evacuadas. Los días 27 y 28 de agosto, sendas trombas saturaron las redes de saneamiento de Oviedo, con reflujo de agua por inodoros y sumideros, y de A Coruña, donde el Ayuntamiento reconoció una capacidad de desagüe limitada, agravada por la marea alta. El 9 de septiembre, una borrasca dejó un fallecido en Mallorca y 119 incidencias en seis horas, doce de ellas interrupciones de servicios básicos.
El 14 de septiembre, la Confederación Hidrográfica del Tajo cerró y vació el acueducto Tajo-Segura tras detectar filtraciones de gran intensidad en dos tramos, en Almonacid de Zorita (Guadalajara, canal de Riansares) y Liétor (Albacete, canal del Talave), con losas de hormigón destruidas, oquedades en el terreno y riesgo de colapso. El Ministerio atribuye los daños a movimientos del terreno vinculados a las lluvias torrenciales y declaró de emergencia las obras de reparación, por un máximo de 1,2 millones de euros y con un plazo estimado de cuatro a cinco meses. No se han publicado restricciones de suministro derivadas del cierre, que se amortigua con las reservas de agua trasvasada en los embalses receptores y con la desalación, pero el episodio evidencia la exposición de los abastecimientos que dependen de grandes infraestructuras de transporte: según la información publicada, el trasvase aportó el 39,65 % de los recursos de la Mancomunidad de los Canales del Taibilla en el último año hidrológico.
En Cartagena, Murcia (cuenca del Segura) una tromba de cerca de 70 l/m² anegó el 17 de septiembre la zona de Ciudad Jardín y estuvo a punto de desbordar la rambla de Benipila. Las lluvias torrenciales dejaron importantes inundaciones en diferentes puntos del casco urbano. La intensidad de las precipitaciones ha dificultado el drenaje y ha convertido algunos puntos de la zona en grandes balsas.
Seguimiento trimestral
Informes anteriores del año hidrológico 2025-2026
3.er informe 2025-2026
2.º informe 2025-2026
1.er informe 2025-2026
De la gestión de la emergencia a la planificación de la resiliencia
La guía de adaptación y el decálogo de AEOPAS ofrecen herramientas prácticas para fortalecer la seguridad hídrica frente al cambio climático.
Guía
Guía para la adaptación de los sistemas de agua urbana al cambio climático
Decálogo
Decálogo AEOPAS para una gestión resiliente del agua ante la sequía
- Generalizar los planes municipales de emergencia.
- Impulsar una gestión integrada de embalses y fuentes.
- Desarrollar planes locales de reutilización de aguas regeneradas.
- Lanzar un plan nacional de choque para reducir fugas.
- Revisar las tarifas para asegurar sostenibilidad y eficiencia.
- Acelerar la digitalización de los sistemas de agua urbana.
- Financiar al 100 % las mejoras en municipios de menos de 20.000 habitantes.
- Controlar y proteger de forma efectiva los acuíferos.
- Asegurar el acceso público a la información hídrica.
- Crear un Observatorio Estatal de la Sequía.